25.ene.2010 | Visión

Cómo aceptar nuevas ideas

Las reglas tan rígidas (o “paradigmas”) nos impiden desarrollar ideas creativas para anticipar el futuro de este mercado.

La mente de la persona que está proponiendo una nueva idea dice: “¡Mirá lo que se me ocurrió!”. El problema es que quien la escucha está pensando que las “nuevas ideas o planes” rompen con el “status quo” o que “los que vienen no saben” o no tienen suficiente experiencia, etc. Lo que sin duda es más peligroso.

El problema es, como dice Joe Backer, que todas las empresas tienen más respeto por el “cómo llegamos hasta aquí” que por “cómo llegaremos hasta allí”.

Hablemos de la historia y del Siglo XVI, tal como hizo Galileo cuando verificó que la Tierra estaba dando vueltas alrededor del Sol, y no viceversa. Esto se contradecía con las autoridades y el Rey lo mandó a retractarse seduciéndolo por medio de la tortura. La pregunta es: ¿Qué es lo que nos impide ver, aceptar y entender nuevas ideas?

Actitud de humildad.

Algunas nuevas ideas


Las lucha del voto femenino, el camino recorrido desde computadoras inmensas hasta las pequeñas notebook, desde la calidad que era un beneficio para pocos hasta el hecho que todos podemos tenerla. ¿Serán revoluciones de época o simples descubrimientos o mejoras? Tal vez nos cambian los límites. Estos son cambios que nos abren la puerta a nuevos mundos.

Otra vez con la pregunta: ¿qué es lo que nos hace decir “vos me vas a enseñar”, si el modelo me dejó llegar hasta aquí?

Thomas Kung estudia en sus libros “cómo los científicos cambian sus prejuicios” en Química, Física o Biología y qué pasa cuando aceptamos los cambios significativos. El descubrimiento de todos estos revolucionarios temas y qué pasa cuando esto ocurre.

Lo que descubrió fue que los “paradigmas son filtros”. Si son acordes a los nuestros, están bien y son aceptados. Y si no concuerdan con las expectativas debemos mirar o descubrir cuáles son las nuevas reglas.

Según Kung, los paradigmas filtran nuestras experiencias y elegimos los datos que más se adaptan a nuestro propio “reglamento”. Estas reglas tan rígidas o “paradigmas” nos impiden desarrollar ideas creativas para anticipar el futuro de este mercado.

Busquemos ejemplos menos personales. En los años 60, los estadounidenses creyeron que la nafta sería barata toda la vida y que la familia ideal sería sólo la de cuatro hijos, o que los productos japoneses serían económicos o basura siempre y que la TV por cable sería un “clavo”.

Parece que estoy hablando de algo que sólo tiene que ver con Estados Unidos, pero no es así. En todo el mundo hay personas que se dedican al cuidado de la salud. Pero en México, los indios taraumara corren 70 millas. Nuestras maratones sólo incluyen 25. ¿Cree usted que esto es sólo por una costumbre o por un entrenamiento? Cualquiera de nosotros que hubiéramos nacido en México entre estos indios, sin duda correríamos 70 millas en los ritos (obviamente no con mi sedentarismo, hablamos de otra cultura).

Ejemplos un poco más divertidos de culturas son aquellas que tienen muchas mujeres como algo que está bien visto y la cultura occidental que lo censura (ésas culturas son muy interesantes, ¿verdad?).

Volviendo a lo nuestro, en 1976 se construyó el primer automóvil económico con un motor de 16 caballos. Unos estudiantes que eran del curso superior de energías de fluido así lo hicieron.

Era un vehículo basado en fluido hidráulico que presiona una caja de almacenamiento. Sin ir en detalle, lo que quería mostrar con este comentario es: si los estudiantes hubieren estado en el curso de mecánica automotriz, ¿creen que podrían haberlo diseñado?

En el ambiente empresarial recorremos un criterio de juicios y emociones. Supongamos que estamos en los años ‘60 y qué era en lo que pensabamos cuando mirabamos el cartel de “Made in Japan”

  • Años ‘60: Mala calidad, barato, copia, poca tecnología, sólo juguetes, imitación.
  • Año 2006: Excelente calidad, alta tecnología, caro, liderazgo, innovación.

Casi hay opuestos o contrastes importantes. ¿Qué es lo que produjo el cambio? Eduard Demming comenzó en los ‘50 a trabajar sobre una teoría llamada “producción sin defectos” en Japón y lograron que la gente se involucrara en el perfeccionamiento de los productos. “La enfermedad necesaria para sobrevivir” era la “alta calidad”.

No importa cuán bueno haya sido en el pasado, cuando un paradigma cambia todo vuelve a cero. Parece exagerado, ¿no? Sus éxitos pasados no garantizan su futuro.

Aquí van ejemplos que les cerrarán la boca, o mejor dicho, los dejará boquiabiertos.

En 1968, Suiza tenía el 68% del mercado mundial de relojes y el 80% de las ganancias. ¿Hoy quién domina el mercado mundial de relojes? ¿Suiza? En Texas Instrument compraron los derechos a los japoneses para producir relojes digitales. Pareceria que los pasados triunfales serían el mayor obstáculo que afectan nuestro juicio y percepciones.

¿Me va a decir que los cambios de paradigmas no llevan todos los conocimientos a cero?

Piense: uno ve lo que quiere ver.

Ahora, la cosa es no quedarse paralizado, ya que eso lo destruiría. Los que crean nuevos paradigmas son por lo general extranjeros en su tierra, ya que al ser foráneos no están comprometidos con los viejos paradigmas.
Ahora sólo con fe, valentía y confianza podemos aceptar o adoptar nuevos paradigmas.

Pregúntese: ¿Qué resultaría imposible de hacer hoy en día que cambiaría radicalmente lo que usted hace? La respuesta de ello lo hacen ver sus propios límites y ver cómo superarlos para ser un pionero.

Pata de plomo

Déjenme contarles una anécdota de un hombre joven (“patita de plomo”, como yo) que le gustaba transitar por caminos de poca circulación a gran velocidad. Se consideraba un gran conductor. Nada era imposible. Un día, en uno de esos caminos y entrando en una de sus curvas favoritas, se encontró con un auto que venía de frente pero fuera de control. El auto que venía de frente saliendo de la larga curva lo esquiva justo antes de chocar y su conductora, cuando lo tiene ventanilla contra ventanilla, le grita: “¡Cerdooo!”.

Obviamente, el hombre le devuelve la moneda y le grita: “¡Vacaaa!” Luego con su ego compensado por haberle pagado con la misma moneda, acelera en su curva ya bien conocida y choca pegándosela contra un gran cerdo.

El joven respondió de acuerdo a sus viejas reglas y la pobre señora trataba de advertirle. Ahora si uno es medio sordo escuchará sólo lo que pueda o lo que sus prejuicios le permitan. Así que nada en el futuro es lo suficientemente inmenso para que no podamos vivirlo. Piense en nuestra historia desde 1999 hasta el 2005. De la quiebra técnica a la productividad y el bienestar (por lo menos, “un veranito”) para los poco crédulos.

 

gerardo klajnberg
Por Gerardo Klajnberg | gerardok@aftermarket.com.ar
Director de negocios de Aftermarket Consultores.
Especialista en canales de distribución.