01.ago.2011 | Negociación

¿Cuál es la fórmula de la felicidad?

Negociar el dinero con los empleados para una PyME es una dificultad y un reto. Pero se puede lograr satisfactoriamente.

Para pagarle a la gente, en las Pymes nos basamos en valores oficiales, homologados por el Ministerio de Trabajo, pero la cosa es distinta. ¿Y que la hace distinta? Por ejemplo, la cantidad de gente en nuestra empresa, para una misma tarea. Normalmente, tenemos un empleado para una tarea especifica y que no tiene reemplazante, por ser en total, pocos. 
 
Así, en nuestra empresa nos sucede que si bien tenemos varios soldadores, dentro de su tarea tienen distintas cualidades, como prolijidad, rapidez, etc., lo que hace que cada uno sea necesario. Las Pymes tenemos como muy importante dentro de nuestro inventario de recursos… al personal.
 
 
“Halcones y palomas”

Tratar que las remuneraciones mantengan el plantel estable no es fácil. Cada uno sabe cuáles son sus valores y los defienden pretendiendo mayor remuneración, que los destaque y los beneficie.
En esta situación, en las PYMES es raro que tengamos que tratar remuneraciones en forma general. En particular, evito las reuniones con todo el personal o con parte de ellos, basado en que en todo grupo hay “halcones y palomas”, y la negociación se hace difícil. Están aquellos que creen tener derecho a ser destacados con su remuneración, y que si entran en el grupo general luego tendrán que defender su situación particular. 
 
 
Situación de disconformidad

Si actúa por los índices del grupo, finalmente estará en situación de disconformidad. Por esto negociar, es también antes llevar la situación a tal punto, que lo que quede por tratar sea lo particular y no lo general. Definir un incentivo general sobre los valores “oficiales” de convenio, y que esté dentro de las posibilidades de la empresa, allana el camino y reduce a unas pocas negociaciones puntuales. 
 
No obstante, esos incentivos generalmente deben otorgarse después de fijar las remuneraciones “oficiales”, para destacarlas de éstas, y que se comprenda que es un beneficio adicional otorgado por la empresa, se paguen o no a cuenta de futuros aumentos. 


¿Cómo juegan los premios?

Otra forma de hacer distinciones se basa en premios que serán específicos de cada empresa y de acuerdo a su actividad. Estos no deben basarse en porcentajes de las ganancias, por ejemplo, ya que en general hacen que se resistan las inversiones o gastos en mejoramientos, que irán en desmedro de los premios. El premio es algo que debe ser especifico, basado en varios parámetros y no generalizado, sino individual. Si se basa en algo estándar y rutinario, se considerará un derecho adquirido,  que en el futuro no se valorará como beneficio extra, y deja de tener el incentivo para lograrlo. Los premios, a mi criterio, serán discrecionales, lo que permite otorgar esa diferenciación que muchos pretenden y merecen. 
 
 
Eduardo César Iribas
Por Eduardo César Iribas | eiribas@arnet.com.ar
Licenciado en Comercialización y Químico. Experto en Negociación